El primero imprime la necesidad o el imperativo de alcanzar información importante para comprender determinada realidad a través de la razón.
El diccionario común, define al conocimiento como la acción y efecto de conocer.
En tal sentido hablamos del conocimiento racional como conocimiento indirecto en que intervienen los sentidos como la razón, por lo que, las posibilidades de errar tienen su margen. Por tanto, afirmamos que el conocimiento es inmaterial; en tanto, el entendimiento se vincula ala idea del alma, el espíritu y la conciencia.
El entendimiento, a su vez, en sentido lato, común y tradicional se refiere a la facultad de pensar. Se liga al discernimiento, distinción o separación.
El “Nuevo Diccionario Bíblico Certeza”, sostiene que el ideal griego el conocimiento giraba en torno a la contemplación de la realidad en su naturaleza estática y perdurable; en tanto, los hebreos se interesaban principalmente en la vida en su desenvolvimiento dinámico, y en consecuencia concebían el conocimiento como una toma de contacto palpable con el mundo que le exige al hombre no solo la comprensión sino también el ejercicio de la voluntad.
En el Antiguo Testamento, se habla de conocer a Dios no únicamente como tener conciencia de su existencia, postura que se da por sentado en los escritos hebreos. Conocerlo es reconocerlo como lo que es, el Señor soberano que demanda la obediencia del hombre, y especialmente de su pueblo Israel, con el que ha pactado. Él es el Dios cuya santidad y misericordia se “conocen” en la experiencia de la nación y el individuo. El criterio para este conocimiento es la obediencia, y lo opuesto no es simplemente la ignorancia sino la rebelión, el dar las espaldas voluntariamente a Dios. (Confróntese 1 Samuel 2:12; 3:7; 2 Crónicas 33:13; Isaías 1:3; Jeremías 8:7; 24:7; 31:34)
Es muy importante resaltar lo dicho por el profeta Isaías en 43:10. “Vosotros sois mis testigos, dice Jehová y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis, y entendáis que yo mismo soy…”. Se distingue en esta cita bíblica tanto conocer cuanto entender.
En el Nuevo Testamento, se retiene la concepción hebrea. Todos los hombres deberían responder a la revelación en Cristo que ha posibilitado un total conocimiento de Dios, no una mera captación intelectual, sino obediencia a su propósito revelado, aceptación de su amor revelado, y comunión con Él. (Confróntese Juan 17:3; Hechos 2:36; 1 Corintios 2:8; Filipense 3:10)
En la perspectiva bíblica se trataría de un atributo concedido por Dios a la naturaleza humana en el momento de la creación. Nos capacita par reflexionar extrayendo conclusiones que nos dan discernimiento de la verdad, lo bueno y lo malo.
Enseñanzas:
- El hombre necesita entendimiento en estos tiempos acompasado con el conocimiento, aunque el conocimiento sin el entendimiento no conduce a ningún propósito, menos a su cumplimiento.
- El entendimiento y el conocimiento están en la apacible brisa (referencia 1 Reyes 19:12)
- El entendimiento trae temor al corazón del hombre, y es el principio de la sabiduría (Proverbios 1:7)
- Satanás tiene conocimiento, pero no entendimiento. No entendió la cruz. Solo la conoció. Conoce la Palabra, pero el conocimiento no lo libró de la desobediencia, de la rebelión, del orgullo.
- Entendimiento es ir a lo profundo de la palabra de Dios, es buscar lo recóndito de Su presencia. Allí se alcanza entendimiento. No es suficiente conocer, hay que entender, hay que entenderle.
- El anhelo del Señor que Su pueblo sea entendido no solo posea conocimiento, porque la letra mata, mas, el Espíritu da vida. (2 Corintios 3:16)
