Aprender de la hormiga

Las hormigas son insectos comunes poseedoras de características únicas con predominancia en los bosques tropicales que, en ciertos lugares, suponen hasta la mitad de la población de esta especie. Son hipersociales, esto es, necesitados de otros del grupo para hacer cosas, labores o tareas, y viven en comunidades organizadas bajo tierra, en túmulos (montículos de tierra) a nivel del suelo o en árboles. Suelen confundirse con las termitas. En el orden de éstas también se encuentran las avispas y las abejas.

Esas comunidades las dirigen una o varias reinas, y tienen la encomienda de poner miles de huevos para garantizar la supervivencia de la colonia.

Las hormigas carpinteras habitan en la madera y pueden causar severos destrozos, aun destruir el edificio en que han incursionado. Las hormigas trabajadoras regularmente son hembras sin alas no reproductivas, pero recolectan comida, cuidan la prole de la reina, construyen el hormiguero, protegen a la comunidad y ejecutan otras tantas labores. Se comunican y colaboran por medio de sustancias químicas que advierten a las otras del peligro que se avecina o las conducen a lugares de alimento. Comen regularmente néctar, semillas, hongos, insectos.

Las hormigas soldado cazan reptiles, aves, incluidos pequeños mamíferos como ratones. Son laboriosas que construyen en equipo trampas grandes de fibra vegetal con agujeros que, al pasar otros insectos por sobre ellas, cientos de hormigas ocultas en el interior usan los huecos para atraparlos con sus mandíbulas que son fuertes. 

Las hormigas macho tienen una sola función: aparearse con la reina. Cumplida ésta, mueren. (Para mejor comprensión, consultar National Geographic).

Llama la atención observar a ejércitos de hormigas marchar en fila portando cada una hoja u hojas, restos de basura, excremento y otros elementos de sobre la tierra en que se mueven para formar bolas que las superan en peso y altura e ir empujándolas hasta determinado lugar.

Impresiona el orden, la disciplina y la laboriosidad que imprimen en cada jornada. No paran de trabajar, al punto de, terminada la tarea, vuelven y vuelven a trasladar o a transportar muchos elementos.

Será por la labor constante y permanente que el Dios sublime manda observar a estos insectos, aprender de ellas.

El libro de Proverbios 6:6-9, dice: “Ve a la hormiga, oh perezoso, Mira sus caminos y se sabio; La cual, no teniendo capitán, Ni gobernador, ni señor, prepara en el verano su comida, Y recoge en el tiempo de la siega su mantenimiento. Perezoso, ¿hasta cuándo has de dormir? ¿Cuándo te levantarás de tu sueño?

Los vergonzosos (que causan vergüenza), deben aprender de la laboriosidad de la hormiga. Este libro condena la inactividad, la falta de diligencia, de iniciativa, la maledicencia, la condescendencia con los errores y la falta de orden y de disciplina. (Ver 10:26; 13:4; 24:30-34). Es más, el descanso es agradable, pero descuidamos el trabajo, la balanza se inclina en favor del ocio, de la pereza en detrimento de las labores que debemos cumplir satisfactoriamente. No hay balance, no hay equilibrio entre los dos. El sueño es delicioso y agradable, no obstante, nos resistimos a empezar un nuevo día trabajo. Si cedemos a la tentación de la pereza, de dormir largamente en lugar de trabajar, no llegaremos a obtener lo planificado como son mejores ingresos, provisión de una casa aceptable para vivir, educación de buen nivel, acaso un vehículo, salud, alimentación adecuada, ropa aceptable por el deseo inmoderado de dormir y dormir.

Proverbios usa a la hormiga como buen ejemplo en medida que emplea su energía y recursos para constantemente, con disciplina, con orden empujar, transportar objetos que superan en peso y volumen a este insecto. Si la pereza gana a las responsabilidades que tenemos como seres laboriosos, industriosos, la pobreza hará lugar en nuestras vidas. Dios concedió a los judíos el día de reposo, día de descanso y restauración. No más. Indicador que no sobrepone la pereza al trabajo.

Enseñanzas:

  • Las hormigas nos enseñan mucho respecto de la preparación, la diligencia para acometer en tareas, trabajos, labores. Dice el proverbista: “Cuatro cosas son de las más pequeñas de la tierra, Y las mismas son más sabias que los sabios: Las hormigas, pueblo no fuerte, Y en el verano preparan su comida”. (30:24-25).  Así, la mano del solícito enriquece, mas la mano del negligente empobrece (10:4); el que recoge en el verano es hombre entendido; el que duerme en el tiempo de la siega es hijo que avergüenza (10:5); el que labra su tierra se saciará de pan; mas el que sigue a los vagabundos es falto de entendimiento (12:11).
  • El duro y arduo trabajo del diligente le recompensará, será saciado de bien del fruto de su boca, y le será pagado según las obras de sus manos; el perezoso no (12:14). La mano de los diligentes señoreará; mas el negligente, el ocioso, será tributario (12:24). El indolente, que tiene pereza y falta de voluntad para la jornada laboral, ni aun asará lo que ha cazado, pero haber precioso del hombre es la diligencia (12:27). El diligente pone mucho interés, esmero, rapidez y eficacia en la realización de un trabajo. Es proactivo, presuroso, emprendedor, esforzado y valiente, el haragán esgrime sus propios argumentos y no hace ni avanza en nada.
  • El alma del perezoso desea, y nada alcanza; mas el alma de los acucioso prosperará (13:4). La diligencia es su precioso haber, el holgazán desdeña sus buenos recursos (12:27). Aquél vive en pobreza, el otro, produce fruto (14:23). Su senda es fácil, el ocioso tiene problemas toda su vida (15:19), es parecido al disipador (18:9), padece hambre (19:15), ni siquiera se alimenta (19:24), tampoco ara en época invernal (20:4). El laborioso abre sus ojos y se sacia de pan, el gandul ama el sueño y se empobrece (20:13).
  • El emprendedor, es esmerado, piensa cuidadosamente, el vago piensa locuras (21:5), ama el delite y no lo enriquece (21:17). Da y no detiene su mano, el holgazán anhela cosas, pero se niega a trabajar por ellas (21: 25-26), está lleno de excusas para no trabajar (22:13). Es más, el presuroso estará delante de los reyes, de autoridades importantes, el haragán estará con los de baja condición (22:29), duerme demasiado, lo que le lleva a la pobreza (24: 30-34). Finalmente, el dinámico, activo, laborioso cosecha abundantemente porque trabaja duro, en tanto, el ocioso tiene pobreza debido a su pereza (28:19).
  • Estas sabias declaraciones encierran verdades morales en el libro maravilloso de Proverbios inspirado por el Espíritu Santo, entrega pautas y principios prácticos para la vida diaria y vivir acorde a la sabiduría divina. La (s) persona (s) que sigue (n) sus consejos caminarán muy cerca de Dios.
  • Proverbios es libro sapiencial. Del hebreo Mashal, que se traduce “proverbio”, con significado de “similitud”, “máxima”, “sentencia”, “adagio”, “refrán”, “dicho” o “parábola”; también, “administrar o gobernar”, recordatorios y advertencias con contenido profundo para gobernar nuestras vidas. 
  • Sus propósitos se desarrollan en los versículos 2-6 del capítulo 1. Entender sabiduría y doctrina, conocer razones prudentes, recibir consejo de prudencia, justicia, juicio y equidad, proveer sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. El sabio oirá y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo para entender proverbio y declaración, palabras de sabios, sus dichos profundos.    
  • El consejo sabio para el perezoso, vago, haragán, holgazán o gandul es contemplar, observar a la hormiga a fin de mirar sus caminos y no dormir demasiado, a levantarse del sueño en que se ha sumergido, aprenda de este insecto lo que es ser diligente, solícito, ordenado y disciplinado que, al carecer de capitán, gobernador ni señor, se prepara diariamente para sus arduas jornadas de labor, para procurar su comida, recoger en el tiempo adecuado la siega para su mantenimiento. 
  • Aprendamos todos de la hormiga, hoy que vivimos tiempos muy difíciles tenemos que cumplir con los propósitos de este libro maravilloso y desear que los planes prosperen. Hay el trabajo y el descanso, pero es necesario que los dos se desenvuelvan adecuadamente. Tiempo para trabajar y tiempo para descansar, empero, las personas lo malgastan, pues el señalado para trabajar, esforzarse, entregarse a la faena lo dedican al descanso, entonces la pobreza los alcanza sean hijos de Dios o no lo sean. La fe en Él entra en acción.