Buscar los pies del Señor antes que sus manos

Las Sagradas Escrituras en Rut 3:7-8 relatan los momentos en que Booz comió y bebió, y su corazón estaba contento, se retiró a dormir a un lado del montón; entonces Rut acudió a él calladamente, y le descubrió los pies y se acostó y, a medianoche se estremeció y se volvió; y una mujer estaba acostada a sus pies. Fue el consejo de Noemí, madre de Mahalón, esposo de Rut a ésta su nuera, quien, al igual que su padre Elimelec, fallecieron en tierra extraña y pagana: Moab.

Tres personajes en estas citas breves: Noemí (dulce, amable, placentera), Rut (amiga, aliada) y Booz (en él -hay- fuerza, tipología de Jesús) el pariente redentor; padre de Obed, padre de Isaí, abuelo del rey David.

Ponerse a los pies significaba buscar protección, como en el versículo 9 –“extiende el borde de tu capa sobre tu sierva, por cuanto eres pariente cercano” o redentor; no era una pasión sensual por cuanto Rut conservó su honor y dignidad al igual que Booz quien halló el favor, incidente que no tiene contenido inapropiado como una cita de medianoche. En la cultura de los pueblos del antiguo Medio Oriente incluía la costumbre de extender el borde de una capa sobre la persona a quien se proponía matrimonio (Ezequiel 16:8), tradición a la cual la mujer de este relato alude.

La Biblia registra otro hecho hermoso de ubicarse a los pies del verdadero Redentor, el Señor Jesucristo, en Lucas 10:38-42. “Aconteció que (Jesús) yendo de camino, entró en una aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su casa; Ésta tenía una hermana que se llamaba María, la cual, sentándose a los pies de Jesús, oía su palabra”, quien “… ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”, según expresiones del Señor (v.42). Tal vez, Marta consideró que su servicio era superior al de su hermana preocupada con muchos quehaceres, y no permanecer a los pies de Cristo; sin embargo, descuidó a la visita, en tanto María había escogido lo mejor, permanecer a los pies de Jesús con mente dispuesta y corazón resuelto, aprendiendo, nutriéndose, recibiendo sabiduría, y dando el mejor tiempo antes que el ajetreo y los afanes de la vida.  

Enseñanzas: 

  • Rut buscó estar a los pies de su redentor (quien redime o libera a alguien de algo), y María se sentó a los pies del Redentor santo y eterno, el Señor Jesús. Aquélla recibió bendiciones al igual que la segunda de parte de sus salvadores o libertadores.
  • Quien se halle cargado de angustia, tristeza, preocupaciones u otras aflicciones que el mundo ofrece, imperativo es acudir a los pies del Redentor, Él las retirará, a cambio proveerá de bendiciones que contienen abundante alimento espiritual.
  • Al buscarle, el Todopoderoso no nos enviará nunca con las manos vacías. Iremos cada uno cargados de inmensas bendiciones al igual que Rut y María. Debemos siempre procurar estar a los pies de nuestro Rescatador.
  • Benditos los que permanecen a los pies de Jesús el Señor para postrarse y humillarse, a diferencia de los que buscan únicamente sus manos para mirar que es lo qué tiene para entregarnos; regalos, dádivas.
  • Al estar a los pies del gran Redentor se humilla sincera mente sin pedir nada a cambio, espera lo que quiera darle. Se goza al permanecer a sus pies. Suplica que le deje estar en esa posición así sea un momento. Solo allí, únicamente en tal estado las manos del Señor se extienden para abrazarlo, sanarlo, retirar sus cargas, levantarlo y bendecirlo.
  • No buscar las manos, buscar sus pies porque esa es la posición adecuada. Es lo que nos conviene.