Jesús el primogénito, nuestro Hermano mayor

En sentido estricto, hermano señala a los hombres nacidos de un mismo padre (Génesis 24:29) y de una o distinta madre (20:5). Por extensión se aplica a los miembros de una misma familia (13:8; Levítico 10:4), de una misma tribu (2 Samuel 19:13) o de un mismo pueblo (Deuteronomio 25:3). De modo igual, puede designar a un amigo (2 Samuel 1:26), un colega (Esdras 3:8; 6:20) un compañero de espíritu y destino (Génesis 49:5) u otro con quien haya lazos filiales en general (Jeremías 9:3; Salmo 49:7)

En el Nuevo Testamento, hermano se refiere a los cristianos siempre que participen de una misma fe y esperanza. Los creyentes usan entre si ese nombre como hijos de Dios (Hechos 9:30; 11:29) y como discípulos de Cristo (Mateo 25:40). El Señor Jesús llamó hermanos a los suyos, y Él mismo es el primogénito entre todos ellos (Romanos 8:29

En su ministerio terrenal, Jesús el Señor, tuvo cuatro “hermanos” descritos en los evangelios: Jacobo (Santiago), José, Simón y Judas. (Mateo 13:55, Marcos 6:3), también tres hermanas. “No están también aquí con nosotros sus hermanas? La oposición de estos hermanos al ministerio de Jesús se evidencia en Mateo 12:46-50 y Marcos 3:21-35, explícita en Juan 7:5, y sugerida en Mateo 13:57 y Marcos 6:4. Ninguno de ellos habría figurado entre sus apóstoles. Después de la resurrección, sus hermanos aparecen en la comunidad de creyentes (Hechos 1:14) y Jacobo o Santiago se destaca como dirigente de la iglesia en Jerusalén (Hechos 12:17; 15:13; 21:18; Gálatas 1:19). A Jacobo se le apareció el Señor resucitado (1 Corintios 15:7)

Los residentes del pueblo lo conocían desde niño y se habían relacionado con su familia, al punto de decir: ¿No es este el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María? En la cita de Marcos, “se escandalizaban de él”. Pueblo perplejo porque “conocía”, según ellos, su procedencia. Esperaba la llegada del Mesías rodeada de gran misterio. No entendieron su mensaje eterno, tampoco creyeron. Fue a ellos como profeta. Lo vieron como hombre mas no como lo que en verdad era: el Hijo del hombre.

Los habitantes del pueblo natal se sorprendieron de que un hermano de ellos poseyera tanta sabiduría y tanto poder (Marcos 6:2-3). Jesús contrastó a su madre y a sus hermanos, vinculados a él por lazos familiares, con sus discípulos, quienes en obediencia a su Padre fueron considerados como “madre” y “hermanos” espirituales (Mateo 12:46-50). Esos “hermanos” eran hijos menores de José y María, con base en el primogénito (Lucas 2:7), y por deducción natural sustentada en Mateo 1:25, que, luego del nacimiento de Jesús hubo una relación conyugal normal entre José y María.  

Detengámonos en la cita de Romanos 8:29: “Porque a los que antes conoció, también les predestinó para que fuesen hechos conforma a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Dios llamó y justificó a su pueblo. Su plan es glorificar, dar cuerpo nuevo a todos los que han sido justificados; los propósitos para su pueblo, desde el pasado lejano hasta el futuro distante han sido buenos, y aun lo son. A los que antes conoció -de antemano-, los predestinó, esto es, planeó que al final serían como Cristo, conforme a la imagen de su Hijo, el primogénito o primero entre muchos hermanos.

Jesús fue el primogénito de su madre María (protótokos) como en Lucas 2:7; (cp. Mateo 1:25), pero no primogénito del Padre celestial (Juan 3:16). Lo es con nosotros: primogénito y hermano mayor nuestro. Alegrarnos por cuanto somos sus hermanos menores.

Enseñanzas:

  • Podríamos hablar de la parentela de Jesús: padre terrenal, carpintero, aunque nada tenía de deshonroso el oficio que desempeñaba José; no obstante, este carpintero era de “la casa de David” (Lucas 1:27), hijo de David (1:20), de linaje noble, proveniente de “una vara del tronco de Isaí” (Isaías 11:1). Su madre “no se llama… María”. Nombre bastante común ayer y hoy. Mujer modesta y humilde (Lucas 1:48) sin que comporte ningún demérito.
  • Los seres humanos tenemos tendencia a mirar los espléndidos títulos, su exterior rimbombante, sus logros alcanzados, propiedades, bienes y otros más; empero el Señor Dios mira los corazones como en 1 Samuel 16:7: “No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que el hombre mira, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón”.
  • Todo lo que Dios de antemano había conocido en nuestro favor, lo había predestinado a esta conformidad al depender de su accionar mas no de nosotros. Producir el parecido o semejanza a Cristo, está orientada a que “Él sea el primogénito entre muchos hermanos”. El honor de Jesús es constituirse en modelo de la nueva humanidad, en tanto, ser modelados acorde a su imagen es nuestro honor.
  • En un hogar puede haber dos hermanos mayores nacidos primeros; sin embargo, el padre se divorcia, contrae segundas nupcias y también procrea otros dos hijos. Los primeros impíos, ya que su progenitor no conocía al Señor, tampoco sus descendientes. Antes de su nueva relación matrimonial ya entregó su vida a Cristo, nació de nuevo. La pregunta es: ¿Cuáles son los primogénitos? ¿Los dos primeros? ¿Los dos segundos? La respuesta humana apuntaría a los dos primeros porque nacieron en ese orden, aunque desde la perspectiva divina, son los dos segundos por cuanto nacieron en el Señor como hijos suyos.
  • La ley de Israel contenía disposiciones sobre el primogénito, sociedad en que se toleraba la poligamia; empero, había que distinguir entre el primogénito del padre como “principio de su vigor” (Génesis 49:3; Deuteronomio 21:17), y el primogénito de la madre, esto es, el hijo varón que habría el seno materno (Éxodo 13:2). La primogenitura representaba una posición privilegiada en relación con otros hermanos reales o posibles.
  • Ausente el padre el primogénito tenía autoridad sobre sus hermanos, como Rubén entre los hijos de Jacob, y hermanas (Génesis 24:55,60), ocupaba en la familia el lugar más alto luego del padre. El derecho de primogénito era muy apreciado (Génesis 25:29,34). En casos de comportamiento desagradable, podía cederse ese derecho a otros hermanos (Génesis 49:3-4; 1 Corintios 5:1-2) y, en caso de repartición de bienes, heredaba el doble de lo que heredaba cada uno de los otros hermanos (cp. 2 Reyes 2:9)
  • Deuteronomio 21:15-17, prohíbe despojar al primogénito de su derecho para beneficiar al hijo de la mujer favorita, pero si el primogénito era hijo de una concubina tenía que ceder su derecho si más tarde nacía un hijo de la esposa legítima, como lo acaecido con Ismael e Isaac, ambos hijos de Abraham en diferentes mujeres: Agar y Sara. (Génesis 21:9-13; Jueces 21:1-2)