Lisiado, sumariamente, persona o animal que tiene una lesión permanente en alguna parte de su cuerpo proveniente de una amputación o una deformidad en alguna de sus extremidades. Así se dice: está lisiado de sus piernas; tiene lesión severa en su brazo.
La amputación, por tanto, es separar o cortar un miembro o parte del cuerpo de un ser viviente, generalmente por medio de intervención quirúrgica, por accidente vehicular catastrófico con la inserción de la carrocería o parte de ésta que contenga latas o partes filo cortantes; en tanto, las deformidades o malformaciones y dimorfismo (de dimorfo, que se presenta de dos formas distintas) son parte del cuerpo de ese ser desarrolladas en forma distinta a la normal. Además, son síntomas y afecciones leves o graves con ocurrencia en cualquier sitio del cuerpo.
Ahora bien, ¿qué ocurre con esas amputaciones o deformidades incubadas en el alma o en el corazón humano? ¿acaso es un lisiado? ¿es permanente esa lesión? ¿se ha cercenado el alma de ese cuerpo? ¿tal vez el corazón?
Bíblicamente el alma (del hebreo nefes) como significado primario es “que posee vida”, como en Génesis 2:7; otras veces se la equipara con la sangre, como algo esencial para la existencia física (Génesis 9:4; Levítico 17:10-14; Deuteronomio 12:22-24); representa también en varios casos el principio vital, aunque generalmente la nefes se aleja al producirse la muerte (Génesis 35:18), jamás usada para referirse al espíritu de los muertos.
El término griego psyje correspondiente a nefes en el Nuevo Testamento (NT) asoma en los Evangelios con similares significados en los que se indica vida e incluye más que la vida física que cesa con la muerte como en Mateo 10:39; Marcos 8:35; Lucas 17:33; 21:19; Juan 12:25.
En enseñanza del 2 de marzo del año 2022 hablamos ya del corazón como órgano físico, también en sentido amplio al hombre interior. Es este órgano que los hebreos consideraban esencialmente pertenecientes al hombre completo, con todos sus atributos, físicos, intelectuales, y psicológicos, en el cual pensaba y del cual hablaba, considerado como el centro que gobernaba todo, aun sus acciones como en Proverbios 4:23.
Al emplear en esta breve enseñanza sobre los lisiados -del alma y del corazón- nos referimos a aquellas personas que han sido amputadas o malformadas, llamadas “sin corazón” y “sin alma”; esto es, que no tienen este órgano, en el primer caso y, en el segundo, “no tienen vida”.
Las Sagradas Escrituras refieren al caso de un lisiado en sus extremidades: Meffi- Boset recogido en 2 Samuel 4:4, en referencia al hijo de Jonatán, y éste, hijo de Saúl. A la muerte de sus ancestros aquél tenía cinco años, quien quedó cojo o lisiado a causa de un accidente ocurrido cuando huía con su nodriza. El rey David le perdonó la vida, le asignó un lugar de honor en la corte real por amor a su padre, y le procuró a uno de los esclavos de Saúl de nombre Siba, para que le atendiera en 2 Samuel 9; 21:7).
Enseñanzas:
- Se puede ser lisiado físicamente y conservar íntegramente el corazón y el alma con las connotaciones que implican cada uno de estos.
- Hay otros que a más de estar amputadas o deformadas sus extremidades, también lo están en sus órganos. Los “sin alma”, “sin corazón”.
- Otros tienen deformidades en sus almas y corazones; no obstante, pueden, por la intervención sobrenatural del Señor Jesús en sus vidas, restaurarlas según 2 Timoteo 3:16-17. Restaurar el alma es restaurar la vida, sanarla.
- El corazón espiritual roto también es sujeto de arreglo a la manera de Ezequiel 36:26; Salmo 34: 18; Salmo 147:3. No solo restaura, Él quiere darnos un corazón nuevo, uno que permita amar y ser amado, por cuanto el Señor está interesado en cada uno de nosotros. 1 Pedro 5:7.
- El hombre bueno dice cosas buenas porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas porque el mal está en su corazón; pues de la abundancia del corazón habla la boca. (Lucas 6:45).
- Meffi-Boset lisiado de por vida en sus extremidades inferiores, físicamente, no estaba impedido en su corazón o en su alma, acusado injustamente de traición por su siervo Siba en la revuelta de Absalón hijo de David. Este le creyó y otorgó las tierras de Meffi-Boset al siervo. Luego de volver el rey a Jerusalén, el hijo de Jonatán trató de disculparse, y le concedió la mitad de sus dominios. (Referencia 2 Samuel 16:1-4; 1 Samuel 1:24)
- Refiere la palabra de Dios que Meffi-Boset vivía en LODEBAR, la tierra maldita. También significa miseria, tristeza, oscuridad, soledad y desesperanza. Hay que salir de allí.
