En el transcurso de nuestras vidas se presentarán en múltiples formas los enemigos, adversarios, contrarios u opuestos (opositores), antagónicos a cada uno.
Del latín “inimicus” que se traduce como “no amigo”, aunque este no necesariamente era rival o agresor; tan solo alguien que no era amigo. También, persona que tiene mala voluntad hacia otra y le desea o hace mal.
El apóstol Pedro en su primer Libro, capítulo 5, verso 8, dijo: ”Sed sobrios y velad; porque vuestro adversario el diablo como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar”.
Estar atentos al peligro; advertido éste, resistir; imperativo que nos lleva a oponernos firmemente a las maniobras del adversario, enemigo u opositor, el diablo. A causa de su hostilidad y agresividad, el pueblo auténtico de Dios debe permanecer espiritualmente alerta, tanto para repeler sus ataques cuanto librando toda batalla en su contra, por medio de la oración, amén de emplear la armadura que se describe en Efesios 6:10-18.
En todo momento, en cada ocasión, a cada instante, debemos detectar al o a los enemigos, como las pequeñas zorras. En el libro del Cantar de los Cantares, capítulo 2:15, Salomón, expresa: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas. Porque nuestras viñas están en cierne”.
Estos mamíferos carnívoros, de tamaño mediano, hocico alargado y pelaje pardo rojizo, de un metro aproximado de longitud incluida su cola, principalmente se nutre de aves, como gallinas u otras especies similares. Por cuanto causan daño y pérdidas a quienes se dedican a actividades avícolas, esencialmente, es que los propietarios de estos criaderos de aves procuran cazar a las zorras (os). Uno solo animal, ocasionará estragos, destrozos, igual que pérdidas.
Si determinada persona observa que un pequeño ratón ha ingresado a su casa, no puede esperar que se multiplique u ocasione daños. Hay que cazarlo o ver las maneras de sacarlo o eliminarlo. Nadie en su sano entendimiento esperará a que ese roedorcillo abandone la casa. Al saber que merodea el hogar, nadie estará tranquilo hasta poner fin a este asunto.
En el área espiritual, también hay pequeñas zorras a las que debemos cazarlas. El hombre sensato, al conocer que hay una o varias de ellas en sus vidas, no las dejará libremente, tampoco permanecerá tranquilo ante su presencia; las cazará, ya que pueden afectar su alma, su ser interior, el corazón, la relación con su Señor y Dios, con su esposo (a), hijos, familia, parientes, amigos. No hay que dejar una sola. El insensato, al contemplar esas zorras pequeñas, las deja, permite que habiten libremente con consecuencias desastrosas, perniciosas, dañinas.
Lo grave de esta cacería es que los hijos miran que sus padres guardan, cuidan, alimentan esas pequeñas zorras; y, para aquellos, parece bien su permanencia, y anhelan también en sus vidas. No solo destruirá los viñedos de sus padres, también de la descendencia porque heredan esas zorras.
Enseñanzas:
- En todo momento, cazar las zorras pequeñas que echan a perder las viñas.
- Una viña o viñedo es una plantación de vides para producir uvas de mesa o de vino. En Palestina las vides eran una vista familiar y, en el Antiguo Testamento, frecuentemente se refiere a Israel como una vid que Dios plantó.
- El salmista (80:8-19), expresa: “Hiciste venir una vid de Egipto; Echaste las naciones, y las plantaste”. En Isaías 5: 1, y 7. “Ahora cantaré por mi amado el cantar de mi amado a su viña. Tenía mi amado una viña en una ladera fértil”. “Ciertamente la viña de Jehová de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá planta deliciosa suya. Esperaba juicio, y he aquí vileza; justicia, y he aquí clamor”. En el verso 1 encontramos el bello “cántico de la viña”
- Jeremías 2:21. “Te planté vid escogida, simiente verdadera toda ella; ¿cómo, pues, te me has vuelto sarmiento de vid extraña? Dios plantó a Judá como una vid escogida, pero esta degeneró.
- La parra o planta de vid, simbólicamente sirvió de emblema de prosperidad y la paz entre los antiguos hebreos, era el pueblo elegido. Constituían la vid que Dios había sacado de Egipto y plantado en tierra especialmente elegida. Toda atención fue prodigada para producir frutos de gran calidad, en cambio produjeron solo uvas silvestres. Ante ello debían abandonárselas a las depredaciones de sus enemigos.
- El Señor Jesús en cinco parábolas enseñó sobre las vides y sus cuidados: la higuera plantada en la viña (Lucas 13:6-9); los obreros de la viña (Mateo 20:1-6); el vino nuevo en odres viejos (Mateo 9:17); los dos hijos (Mateo 21:28-32); y los labradores malvados (Mateo 21:33-41; Marcos 12:1-11; Lucas 20:9-18).
- Asimismo, Jesús el Señor, dijo ser la vid verdadera (Juan 15: 1 ss)
