Una de las oraciones gloriosas y grandiosas que el Señor Jesús manifestó al Padre por sus discípulos sobre este tema se halla en Juan 17:23. Dice: “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado”.
En el Nuevo Testamento la vida piadosa se circunscribía en vivir completa e íntegramente dedicada a Jesús; piedad que puede resumirse en tres palabras muy importantes: amor, obediencia y unidad. En este tipo de vida aprendemos a amar y obedecer la Palabra de Dios, y la hacemos nuestra como única regla de conducta.
El fervoroso anhelo del Señor era -y lo es hoy- que sus discípulos llegasen a ser uno con Él como se registra en los versos 11 y 21, “Y ya no estoy en el mundo; mas éstos están en el mundo, y yo voy a ti. Padre santo, a los que me has dado guárdalos en tú nombre, para que sean uno, así como nosotros. “Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste”.
Jesús clamaba para que los discípulos estuvieran unidos en armonía y amor como la bella relación entre el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo; deseaba que se uniesen, que vivan en unidad para constituirse en un poderoso testimonio real del amor de Dios.
Las Escrituras Sagradas en torno a la unidad, únicamente cita, a más del texto contenido en el versículo 23, en Efesios 4: 3 y 13. Solo tres menciones.
La unidad es aquel vínculo especial, único entre dos o más personas ligadas entre sí. Del griego jenotés, unidad, unanimidad. Del latín unitas y designa la calidad de lo que es único e indivisible. Puede significar el valor de humano de mantenerse unido y solidario con los demás o con grupos.
En el Diccionario Hispano-Americano de la Misión, define a la unidad como el estado de no ser múltiple, sino ser uno de común acuerdo. Es la condición esencial para la armonía y el entendimiento en un grupo. No anula la singularidad de los individuos, pero los reúne en torno a objetivos, creencias comunes. Douglas Tenney, usada en el AT en el sentido de estar juntos, compartido en iguales palabras en el Diccionario Mundo Hispano.
Enseñanzas:
- El Señor Jesús enseñó con el ejemplo y en su caminar diario la unidad con el Padre. Igual deseo con sus discípulos hacia Él, y entre ellos. Permitió conocer claramente en que sitio quería y quiere que permanezcamos o el lugar que anhela que trabajemos juntos.
- Es en la unidad con Jesús que aún sus susurros los podamos escuchar, entender sus palabras. La convivencia única posibilita una fluida comunicación, tal el caso de una pareja de cónyuges que se relacionan, se comprendan con tan solo una simple mirada.
- Mientras más unidos estemos con el Amado, sabremos certeramente lo que quiere que hagamos y cuando. Ello se alcanza a través de la oración sencilla y corta, al pedir por determinada situación o persona Él nos mostrará el tiempo, la manera. Conoceremos tal cual el Padre quería que su Hijo lo ejecute.
- Aplicar la unidad visible en la iglesia en la verdad es el propósito de Dios, al igual que la evangelización, pues, fortalece nuestro testimonio.
- Procurar a todo instante la unidad en la diversidad, guardando posturas económicas, culturales, sociales, étnicas. “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la plenitud de Cristo”, como en Efesios 4: 13.
