Tiempos y tiempos (Eclesiastés 3:1-8).
Observamos a menudo, aun fuera del pueblo de Dios que la gente se ha acomodado. Prefiere estar sentado en su silla que se mece y se mece, o en una hamaca que se aladea de un lado a otro, tal vez permanecer parado sin hacer nada, arrimado a un poste, a la pared, esperando que el tiempo pase, que las manijas del reloj giren y giren; en suma, que el día termine para recogerse frente al televisor, al equipo de sonido o delante de una revista que no le edifica, de noticas que relatan sangre, muerte, destrucción, violencia.
Si tan solo tomaran en sus manos las Sagradas Escrituras o la Biblia, leyeran, estudiaran, meditaran en ella, alimentarían su alma, su espíritu y su cuerpo.
Ninguna de las posturas primeras: sentados, parados, dormidos, acomodados, es la que nos conviene. En el siglo presente, es tiempo de avanzar, de caminar, de esforzarse, de ser valientes, de conquistar, de entender los tiempos, pues, los tiempos que vivimos deben ser entendidos, comprendidos. (El 18 de febrero de este año, bajo el título “Conocimiento y entendimiento”, introdujimos una enseñanza referida a esos dos momentos).
¿Cómo entender los tiempos que se viven? Únicamente a través del Espíritu Santo prometido, porque Él todo habla de lo que vivimos en este tiempo, de lo que viene, similar a las señales previas al arribo de una tormenta. Hay señales que anuncian que la tormenta se avecina, y ella no llega inesperadamente para quienes conocen el tiempo, el clima, esto es, para los avisados. Hay que estar avisados. Un avisado es quien tiene la experiencia y astucia necesaria para saber lo que conviene hacer en determinado momento. Es prudente, previsor, advertido, precavido o cauteloso en su accionar.
Otros elementos importantes en detectar los tiempos son: la oración, el estudio de la Biblia, la obediencia a las leyes de Dios, sus mandamientos, mandatos, preceptos; cumplir con las ordenanzas del Señor y sus disposiciones, con lo señalado en su Texto sagrado cueste lo que cueste. Agregar tiempos de renunciamientos, demostrar, en suma, que queremos obedecer prontamente sus indicaciones.
Avanzar no es sino ir hacia adelante, adelantar, marchar, progresar o prosperar, moverse a la meta final. Viene del verbo vulgar latino “abantiare”, adelantar, hacer avanzar. En la Biblia encontramos este pasaje: “Entonces Jehová dijo a Moisés: ¿Por qué clamas a mí? Di a los hijos de Israel que marchen”, que avancen, que sigan adelante (Éxodo 14.15). Mandato divino del Dios Todopoderoso. “Josué avanzó aquella noche hasta la mitad del valle” (Josué 8:13), ante cuya marcha el rey de Hai y su pueblo vieron el movimiento, se apresuraron y madrugaron para salir al encuentro de Israel y combatir frente al Arabá. Del hebreo “abár”, cruzar, pasar, seguir, trasladar, entrar, ir, andar, atravesar (Strong #5674), igual al empleado en Jueces 20:37.
Caminar, es ir, dirigirse de un lugar a otro por determinada ruta previamente trazada. Trasladar o moverse de un sitio a otro mediante el uso de sus extremidades inferiores en armonía con otras. Similares: andar, recorrer, marchar, avanzar. En la Biblia el vocablo lo hallamos en Génesis 5:22, 24: “Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años… Caminó, pues, Enoc con Dios… “; “Noé varón justo; con Dios caminó Noé” (6:9); “Y Abram partió de allí, caminando y yendo hacia el Neguev” (12:9); 17:1: “Era Abraham de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso, anda delante de mí y sé perfecto”. Del hebreo “jalák”, andar, avanzar, ir, marchar, mover, prosperar, recorrer, seguir. Strong #1980.
Conquistar, ganar, conseguir algo, de modo general con esfuerzo, habilidad o sobreponiéndose a ciertas dificultades, alcanzar a través de operaciones bélicas determinado territorio, pueblos, sitios. Tomar posición de espacios físicos, de afectos hacia una persona, ganar la voluntad, cautivar el ánimo de alguien, o el amor.
Conquistar del hebreo “naká”, golpear -ligera o severamente-, atacar, batalla, combatir, derribar, derrotar, destrozar, destruir, saquear, vencer, como en 1 Reyes 156:20; 2 Crónicas 16:4; Jueces 20.37. Strong # 5221. Del griego katagonízomai, luchar contra, superar, conquistar” Strong #2610, empleado en Hebreos 11:33 “que por fe conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas de leones”.
Enseñanzas:
- En esta época de adelanto de la ciencia, de su desarrollo, del avance científico, de grandes descubrimientos en todos los ámbitos del saber humano, de los avances tecnológicos, quedarse sentados, parados, acomodados esperando pasar el tiempo es, precisamente, perder el tiempo. No ser personas proactivas, dinámicas, propositivas, de avanzada, de conquista, es en sí, desastre total. (“La ciencia aumentará”. Daniel 12:4)
- Es tiempo de avanzar, de caminar, de conquistar, tiempo de contemplar lo que sucede alrededor nuestro ante una sociedad espiritualmente en bancarrota, quebrada íntegramente por el pecado abundante en todos los espacios y órdenes de la vida, en declive moral acelerado, ruina ética, de comportamientos y conductas extrañas y extravagantes; con hábitos atávicos, llenos de tradiciones y costumbres humanas (Ver Marcos 7: 9-13), anquilosan a los verdaderos siervos del Señor.
- Son tiempos de entender, de comprender lo que sucede en el universo, de la existencia física, en la Tierra, aparte de ella, sus fenómenos, el quehacer del hombre que puebla sobre ella; su vivir diario, su caminar, sus hábitos, sus costumbres, su cultura, pues, los tiempos que vivimos los hijos de Dios deben ser entendidos desde la perspectiva divina, celestial, sobrenatural.
- Se expuso que, para entender estos tiempos, requerimos urgentemente de la presencia del Espíritu Santo de Dios, de la oración diaria y permanente como enseñó el Maestro de Galilea en Mateo 26:40, 43. “¿Así que, no habéis podido velar conmigo una hora? Oración como elemento esencial que nos fortalece para contrarrestar no solo el poder de Satanás, también para superar las tentaciones al permanecer vigilantes, alertas ante sus acechanzas. Velar por estar conscientes de las maquinaciones, dispuestos equipados para la batalla. Tan solo pidió una hora. En el v. 38, dijo a los discípulos, “velad conmigo”.
- La oración sostuvo al Señor Jesús a lo largo de su vida terrenal y de todos los sucesos que rodearon la crucifixión. Es el arma poderosa en manos de los hijos de Dios. Lo hermoso y sorprendente de este pasaje de la oración en Getsemaní es lo que relata el versículo 44: “Y dejándolos –estaban dormidos-, se fue de nuevo, y oró por tercera vez, diciendo las mismas palabras”. Si el amoroso Señor, tuvo tercera ocasión de orar, concluiríamos que, al menos, oró por tres horas.
- Lucas 22.44, aclara lo que ocurrió entre él y el Padre al estar en agonía. “Estando en agonía, oraba más intensamente”. El lugar donde oró: adelantándose un poco, se apartó de ellos. Se retiró de ellos para orar, orar en secreto, en silencio. La postura adoptada: se postró rostro en tierra. A quien invoca primero es a Dios: Padre mío, seguido del favor emite el ruego: “Si es posible, pase de mí esta copa”. Luego, su entera y total sumisión a la voluntad de Dios: “pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39).
- Oraba diciendo: “hágase tu voluntad” (v. 42). La oración consiste en ofrecer a Dios no solo nuestros deseos, también nuestra resignación. No solo una, dos, una tercera vez (v.44). Por el versículo 40, entendemos que continuó en oración agónica durante una hora, mas todo lo que dijo tuvo la misma línea de ruego, siempre resignado a la voluntad de Dios.
- ¿Cuál fue la respuesta a su oración? No fue en vano. “Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente” (Hebreros 5.7), no le fue negada la respuesta. La copa no pasó de Él, aunque si respuesta a su oración: “fue fortalecido” (Lucas 22:43). Debemos aprender a orar conforme a la voluntad de Dios.
- Agregue usted amado consiervo (a) a la oración el estudio sostenido de la Biblia, al igual que los otros elementos ya descritos a fin de entender no solo los tiempos, también para avanzar, conquistar y tomar el reino de Dios que sufre violencia, y los violentos lo arrebatan (Mateo 11:12).
