La Real Academia Española define al distractor como adversario, que se opone a una opinión descalificándola. Maldiciente, que desacredita o difama.
Del latín “distractor”, el que aparta la atención o la roba. Del prefijo dis- (divergencia, separación múltiple), trahere (tirar, arrastrar), más el sufijo -tor, agente el que hace la acción. Equivalentes, distracción, señuelo, pista falsa, entretenimiento, diversión, desviación.
Si nos atenemos a lo expresado, en este mundo en que desenvolvemos nuestras actividades diarias, los distractores son múltiples cual adversarios o apartadores de nuestras atenciones en metas, propósitos, voluntad o planes trazados de antemano, mismos que desenvuelven su innoble labor en distintas áreas que afectan las ocupaciones o faenas, como por ejemplo el abuso de las redes sociales, desmesurado empleo de celulares, internet y de todos los aparatos tecnológicos, programas televisivos nocivos o contaminantes, chats, asiduos y reiterativos mensajes de texto, impropio manejo de YouTube, Facebook, WhatsApp, YahooMail, búsquedas de enlaces corrosivos y dañinos. En suma, todo el mundo digital.
En la esfera psicológica ubicamos otros distractores: problemas emocionales, presiones, tensiones que acarrean falta de concentración y agotamiento sin permitir que reine la armonía, la paz, el domino propio, el equilibrio afectivo, el control de la voluntad. Otros distractores de índole alimenticio como la exagerada ingesta a cada instante de alimentos no saludables y procesados, el estrés, la ansiedad, las preocupaciones, el consumo de cigarrillo o de bebidas alcohólicas sin moderación, la búsqueda de objetos baladíes. Si agregamos los distractores de índole laboral en que confluyen problemas extraños a la labor propia, conflictos familiares, personales, económicos, afectivos, de amistades no resueltos, llevan a la ansiedad, a la desesperación, a la falta de concentración e interés en la encomienda, más el agotamiento y el cansancio confluyen a la desarmonía en el ambiente de trabajo.
Otros distractores externos, como ruidos, factores ambientales del entorno (temperatura, postura, iluminación, acústica), ausencia de horario adecuado de labor, inercia a dejarse llevar y poder vencer el momento conflictivo de trabajo.
Ante este panorama, debemos ampararnos en el recordatorio constante de nuestros límites, capacidades, fragilidades como seres finitos, de carne y hueso con existencia terrenal transitoria, efímera. Entender claramente de qué clase son esos distractores.
La Biblia los detalla en Gálatas 5:19-21: “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas”, llamadas “obras de la carne”. Otros: “avaricia, palabras deshonestas, necedades, truhanerías” (Efesios 5:3-4). Otros más: “impureza, pasiones desordenadas, malos deseos; enojo, malicia, blasfemia, mentiras” (Colosenses 3:8-9). Seguimos: “injusticia, idolatría, afeminamiento, homosexualidad, ladrones, maldicientes, estafadores”. (1 Corintios 6: 9-10). Adicionales: “cobardes, incrédulos y todos los mentirosos” (Apocalipsis 21:8. Ref. Ap. 22:15))
Distractores poderosos como el adulterio, la fornicación, la inmundicia, y los otros registrados en las Escrituras Sagradas a los que debemos combatir y vencer diariamente como lo aconseja nuestro Dios soberano.
Enseñanzas:
- Los distractores distraen, nos apartan de Dios el Señor Todopoderoso, de su caminar, de sus propósitos, de sus planes, de su voluntad. Son nuestros adversarios, opositores a la perfecta, agradable y santa voluntad del Creador. Aflora el descontrol y anhelamos el autocontrol de “nuestras vidas y acciones”, renunciamos a la calidad por la cantidad.
- Debemos urgentemente volver a la senda antigua a la manera de Dios: “Así dijo Jehová: Paraos en los caminos, y mirad y preguntad por las sendas antiguas, cuál sea el buen camino, y andad por él, y hallaréis descanso para vuestras almas. Mas dijeron: No andaremos” (Jeremías 6:16). El buen camino para vivir es antiguo, señalado por Dios, aunque el pueblo resistió a transitarlo andando por su propia senda. Hoy el dilema es igual: caminar por la ruta antigua del Señor pero verdadero, o seguir un nuevo rumbo a elección nuestra. Esa trocha acertada a tomar es la trazada por Dios. Allí derrotaremos a los distractores que se presenten en nuestro andar diario.
- El rey David lo entendió correctamente. “Meditar en tus mandatos”. “Mira, oh, Jehová que amo tus mandamientos”; “La suma de tu palabra es verdad, Y eterno es todo juicio de tu justicia” (Salmo 119: 148,159-160). Sabía que una vida de virtud exige meditación en el Texto Sagrado a fin de alcanzar paz, sosiego, tranquilidad. No lidió con la tecnología y todo su enjambre, no estaba en la era digital. Es sabido que la tecnología batalla en nuestra contra a la manera como exageramos en su uso y destino. En la creación la tecnología está sujeta a maldición. Los distractores están presentes, en cada instante, y no desaparecerán en estos tiempos terminales.
- Todo corazón centrado en Dios debe enfilarse a lo más importante y trascendente cuyo punto de partida es el Señor de los cielos, sus Sagradas Escrituras, sus leyes, mandatos, mandamientos, la meditación en ellos como lo expresó David.
- Nehemías el copero del rey Artajerjes I se enfrentó con varios distractores en la tarea de reconstruir el muro de Jerusalén derribado, sus puertas quemadas por el fuego, oración por el remanente de los cautivos, varones de Judá, su preocupación por Jerusalén le llevó al siervo a ayunar y a orar. Aparecieron Sanbalat ,Tobías, luego se añadió Gesem (Neh. 2:16; 6:1) representantes de aquéllos; sin embargo, Nehemías centró su accionar en la voluntad de Dios quien le mostró lo que debía hacer. Avanzaba en cada tarea e identificó a los distractores en sus intentos por detener el trabajo, a quienes “les disgustó en extremo que viniese alguno para procurar el bien de los hijos de Israel” (Nehemías 2:10).
- Una de las formas de derrotar a los distractores es mantener la unidad en los propósitos, planes y voluntad del Señor, entonces, el favor nos alcanzará, igual sus bendiciones si somos obedientes a Él, mantener la conciencia no cauterizada, rendir cuentas al Rey eterno a la manera como lo hizo Nehemías con Artajerjes I, tener buen ánimo en las tareas a emprender: “Y dijeron: Levantémonos y edifiquemos. Así esforzaron sus manos para bien “(2:18).
- Los distractores se enojan, se enfurecen en gran manera y hacen escarnio, mucho se encolerizan (4: 1-5, 7). La oración es importantísima en su contra (v. 9). Nehemías los enfrentó (capítulo 5), conspiran en nuestra contra al igual que esos tres: Sanbalat, Tobías, Gesem (capítulo 6); no obstante, la tarea encomendada fue cumplida aun antes del plazo trazado: 52 días (v.15). Lo hermoso de este relato, “Y cuando lo oyeron todos nuestros enemigos -distractores-, temieron todas las naciones que estaban alrededor de nosotros, y se sintieron humillados, y conocieron que por nuestro Dios había sido hecha esta obra”. ¡Amén! ¡Aleluya! (v. 16).
- Hoy es un imperativo que el pueblo de Dios se junte como un solo hombre bajo sus directrices santas. El capítulo 8 del libro que citamos, expresa que fue traído ante ellos el libro de la ley de Moisés, la cual Jehová había dado a Israel. Bendijo el escriba Esdras a Jehová, Dios grande, y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! Alzando sus manos, y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra” (8:1,6). Confesaron sus pecados, y las iniquidades de sus padres (9:1). La invocación a: “Levantaos, bendecid a Jehová vuestro Dios desde la eternidad hasta la eternidad” (v. 5), dejando en claro que “ellos y nuestros padres fueron soberbios, y endurecieron su cerviz, y no escucharon tus mandamientos” (v. 16).
- Hoy la cerviz de todo un pueblo se halla doblegada ante los aparatos tecnológicos, el dios de este mundo. Lamentable.
