En el sencillo Diccionario de la Lengua Española encontramos la definición de acercamiento como acción de acercar o acercarse, o proceso de reducir las diferencias o el distanciamiento entre individuos o grupos discordantes. Se habla, en tal sentido, de acercamiento de padres a hijos o viceversa, del profesor a su (s) alumno (s), el bebé se acerca al pecho de su mamá para lactar, acercamiento al cliente
Acercar, es poner, ubicar una cosa cerca o más cerca de algo o alguien, o de dos cosas inmateriales en el sentido de aproximar o juntarlas.
Bíblicamente encontramos citas de acercar. En Génesis 27: 21-22, 25-27: “E Isaac dijo a Jacob: Acércate ahora, y te palparé, hijo mío, por si eres mi hijo Esaú o no. Y se acercó Jacob a su padre Isaac, quien le palpó, y dijo: La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú. Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió. Y le dijo Isaac a su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío. Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo”.
Note usted que en estas cinco porciones el verbo transitivo acercar aquí conjugado se utiliza en seis ocasiones. El padre -Isaac- pide a su hijo Jacob acercarse a él para palparle, tocarle; en correspondencia, éste se aproximó a aquél, luego, solicita el acercamiento del potaje preparado, también vino como bebida. Finalmente, esa reunión en demanda de un beso de su vástago.
En Éxodo 16:9, “Moisés dijo a Aarón: Di a toda la congregación de los hijos de Israel: Acercaos a la presencia de Jehová, porque él ha oído vuestras murmuraciones”. El Dios-Creador requirió del acercamiento del pueblo al que había sacado de la esclavitud en Egipto por mano de su líder ante tanta murmuración hacia estos dos siervos, al extremo de ellos, decir: “Ojalá hubiéramos muerto por la mano de Jehová en la tierra de Egipto” (v. 3), murmuraciones no contra Moisés y Aarón sino contra Jehová (v. 8) al mes y medio de salir del espanto de Faraón, del sufrimiento allí padecido, y el pronto olvido de la bondad de Dios.
El Señor está dispuesto siempre a cumplir con su ofrecimiento santo: “En los que a mí se acercan me santificaré, y en presencia de todo el pueblo seré glorificado” (Levítico 10:3). Declaración gloriosa que se halla vigente. Si nos acercamos a Él, se santificará a si mismo, caso contrario, en el contexto del fuego extraño que ofrecieron los hijos de Aarón supuestamente a Jehová: Nadab y Abiú, merecían morir, pues fueron cortados del pueblo por no haber santificado ni glorificado al Señor; entonces, surge la interrogante: ¿quedó satisfecho el padre de estos ordenantes de fuego extraño cuyos decesos no fueron en honor de Dios, al punto que Aarón calló? Mayor claridad alcanzamos al leer este pasaje: “Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estragos” (Éxodo 19:22)
Números 16: 9-10, 17. “¿Os es poco que el Dios de Israel os haya apartado de la congregación de Israel, acercándoos a él, para que ministréis en el servicio del tabernáculo de Jehová, y estéis delante de la congregación para ministrarles, y que te hizo acercar a ti, y a todos tus hermanos los hijos de Leví contigo? Y tomad cada uno su incensario y poned incienso en ellos, y acercaos delante de Jehová, cada uno con su incensario”. Algunos de los levitas buscaban afanosamente el poder del sacerdocio, al igual que Coré. Hoy, anhelamos las cualidades especiales que Dios ha dado a otros, ambición que en aquél llevó a perder todo. Debemos, por tanto, desear el propósito especial de Dios para cada uno de nosotros.
Breves ejemplos de lo acaecido en el Antiguo Testamento. Veamos en el Nuevo Testamento que comienza con el mensaje del Bautista en Mateo 3:2: “Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado”, luego, Jesús en iguales términos a los de Juan en 4: 17. Se ha acercado o “ha venido”, “ha llegado”, o “está aquí”, sugiere la inauguración del reino de Dios, que aun espera su consumación. También varios pasajes del acercamiento de los discípulos a Jesús, como en Mateo 13:10; 13:36; 14:15; 15:1,12,23; 24:1,3; Marcos 9:12;10:34; 18:35; 24:15; Hechos 8:29; igualmente Él se acercó a ellos en 17:7.
Enseñanzas:
- Hoy es tiempo de acercamientos a nuestro amantísimo Dios y Señor. Siempre buscar su cercanía, su proximidad para entablar un armonioso y amoroso diálogo entre Él y nosotros, sus hijos, sus discípulos.
- El Espíritu Santo en Hechos 8:29-31, mandó a Felipe acercarse y juntarse al carro en el que viajaba un etíope, eunuco, funcionario de Candace, reina de los etíopes, quien acudió al llamamiento, oyó que leía al profeta Isaías (53:7-8) sin entender. Es imprescindible anotar que en el mundo antiguo casi siempre se leía en voz alta, aunque la lección es acercarnos al necesitado de entendimiento de Dios, de su Palabra, de las cosas bellas y hermosas que tiene para nuestras vidas. El de mayor conocimiento acérquese a su próximo y ayúdele en sus requerimientos.
- El Espíritu Santo prometido nos impulsa a acerarnos más y más al Dios soberano para los propósitos por Él diseñados en favor de sus discípulos, de sus seguidores. “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreros 4:16), sin reserva alguna, con franqueza. La oración es la forma en que nos acercamos confiadamente, sin titubeos.
- “Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. (Hebreos 7:25). Es verdad que el Señor Jesús lo dio todo para salvarnos sin que nadie pueda agregar nada para alcanzar este regalo precioso. Los pecados nuestros han sido perdonados totalmente: pasados, presentes y futuros. El divino Hijo sentado a la derecha del Padre como señal del perdón de esos pecados nuestros.
- “Hacer perfectos a los que se acercan (a Dios)”. Hebreros 10:1. Los sacrificios levíticos no hicieron perfectos a los adoradores, por lo que no hay necesidad de repetirlos cada año, repetición que solo sirve para recordar los pecados en lugar de removerlos de las conciencias. Demostrado está que los sacrificios de animales no pueden limpiar jamás los pecados.
- Ese acercamiento al Dios amoroso es: con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura; manteniéndonos firmes, sin fluctuar la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió; considerándonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras, acorde a lo consignado en Hebreos 10:22-24.
- “Acerquémonos a Dios y él se acercará a nosotros” (Santiago 4:8). Expresiones que parecen inspirarse en Zacarías 1:3; Malaquías 3:7. “Volveos a mí y yo me volveré a vosotros”. Palabras dirigidas a creyentes alejados de Dios que han perdido la comunión con Él, no a inconversos. Volverse a Dios implica previamente que este amantísimo Señor se haya acercado al hombre con su gracia y con la convicción del pecado que demanda el estado de condenación en que nos hallamos, y anhelar la salvación.
- “Acercándonos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas, para Dios escogida y preciosa” (1 Pedro 2:4). Los lectores de Pedro habrían comprendido que las piedras vivas eran Israel; no obstante, aplica la imagen de “piedra” a Cristo. Muestra que la Iglesia no cancela la herencia judía, sino que la cumple.
Este tiempo es tiempo de acercamientos a Dios. No todos los creyentes son cercanos a Dios. Examine y discierna bien estos particulares.
