La palabra decisión tiene varios sinónimos; así, determinación, resolución, denuedo, brío, elección, entre los más conocidos.
Proviene del latín “decisio” traducida como “opción”; esto es, elegir acertadamente para actuar frente a determinada situación que se nos presenta en el diario vivir y ante varias alternativas. Consecuentemente, decisión es elección, determinación, escogimiento o resolución que se adopta respecto a un asunto o cosa sobre la cual se tiene dudas. Significa también firmeza de carácter. Por ej. Debo tomar una decisión si me someto a determinada cirugía.
En Wikipedia, la enciclopedia libre, encontramos la expresión toma de decisiones entendida como el proceso mediante el cual se realiza una elección entre distintas opciones o formas posibles para resolver diferentes situaciones en la vida y en diferentes contextos: empresarial, laboral, económico, familiar, personal, social, etc.
Si el anhelo nuestro es tomar decisiones correctas, debemos acudir a las Sagradas Escrituras que, como fuente de sabiduría, provee la dirección acertada ante un dilema (s) a fin de no estropear nuestras vidas, conforme a la voluntad de Dios. El proverbista (3:5-6) dice: “Confía en el Señor de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.
Un claro y vivo ejemplo de escoger sabia y certeramente es el relatado en Deuteronomio 30: 19-20. Declara: “A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros, que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tu y tu descendencia…”. Moisés, el autor de este Libro permitió a los israelitas decidir o elegir la vida, obedecer a Dios a fin de gozar de sus bendiciones o rechazarla. Otro, Salmo 24:15. “¿Quién es el hombre que teme a Jehová? Él le enseñará el camino que ha de escoger”. Un último, Josué 24:15. “Y si mal os pareciere servir a Jehová, escogeos hoy a quien sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová”.
Este amantísimo Señor y Dios no fuerza su voluntad sobre persona alguna; nos permite elegir si le seguimos o rechazamos, aunque esa determinación sea asunto de vida o muerte.
Enseñanzas:
- El Texto Sagrado está lleno de enseñanzas a fin de decidir acertadamente lo que nos conviene como sus hijos, y no fallar en nuestras elecciones que, sin son equivocadas causarán dolor y remordimiento al marginarnos de la Biblia.
- Aunque no lo citamos antes, hay varios casos de decisiones erradas y otras acertadas como relata el Libro de Rut. Meditemos en ellas: un varón de Belén de Judá de nombre Elimelec (mi Dios es rey) salió de su tierra llamada “casa de pan”, ciudad de Palestina en que nació el Señor Jesucristo, para trasladarse junto a su esposa (Noemí) y sus dos hijos (Mahlón y Quelión) a Moab, cuyo dios nacional era Quemos, por tanto, pueblo idólatra. (Rut 1:1-5).
- A la muerte de Elimelec, sus hijos tomaron para si mujeres moabitas, Orfa y Rut, quienes habitaron allí unos diez años. También fallecieron estos hijos; es decir, había tres mujeres viudas, Noemí, y sus dos nueras. Tomó esta mujer la decisión acertada: regresar junto con sus nueras a la tierra de Judá dejándolas en libertad para que adoptaran cada una sus propias elecciones. Orfa besó a su suegra y retornó a su pueblo; empero, Rut se quedó con su suegra, quien respondió sorprendentemente una bella declaración: “No me ruegues que te deje, y me aparte de ti, porque a donde quiera que tu fueres, iré yo, y donde quiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1:6, 7, 14, 16). Qué sabia decisión, y quizá una de las más gloriosas y bellas exposiciones bíblicas.
- Booz, tomó, de su parte, acertada decisión al redimir por sobre el pariente cercano a Noemí. Seguidamente, se casó con Rut, quienes engendraron a Obed, padre de Israel, padre de David; por ende, antecesores del Mesías prometido. (Rut 4: 1-22).
